|
El herpes zoster se caracteriza por una fase aguda con erupción vesicular, que compromete uno o varios dermatomas unilateralmente, frecuentemente asociada a dolor intenso. Este puede preceder a las lesiones cutáneas por 48 a 72 horas y suele ser de tipo urente o lancinante; se acompaña de sensaciones hiperestéricas en el 80% de los casos y alodinia en el 50%. Los dermátomos entre T3 y L3 son los más frecuentemente comprometidos. El dolor en la fase aguda es de tratamiento sintomático, con AINES inicialmente, eventualmente narcóticos y corticoides sistémicos o peridurales. El tratamiento precoz con drogas antivirales disminuye la duración del dolor, la intensidad de éste y la probabilidad de desarrollar una neuralgia postherpética: aciclovir, 400 mg cada 4 horas en 5 dosis diarias por 7 días. Para alcanzar su máxima eficacia, el tratamiento debe partir dentro de las primeras 72 horas de iniciado el cuadro. En el 90% de los pacientes las molestias remiten dentro de un mes, plazo en el que hay ya remisión completa de las lesiones cutáneas. La persistencia de dolor más allá de este período constituye la neuralgia post herpética. Son factores predisponentes edad sobre 60 años, diabetes mellitus y herpes oftálmico. En mayores de 65 años la neuralgia post herpética podría presentarse en 30-50% de los pacientes. El virus puede dañar el ganglio de la raíz dorsal, neuronas en el asta posterior de la médula gris y leptomeninges adyacentes. La inflamación y la desaferentación consiguiente causan el dolor. No habría una sensibilización periférica de receptores. Hay varios esquemas terapéuticos propuestos. Inicialmente antidepresivos tricíclicos (clomipramina, 25-50 mg al día) y carbamazepina (200-400 mg al día). Los narcóticos no son efectivos y no deben usarse o sólo con precaución. En forma paralela suele ayudar el empleo de TENS (estimulación eléctrica transcutánea) en un nivel superior al metámero afectado. Junto con estas medidas, si existe hiperestesia cutánea importante, la administración de corticoides peridurales (metilprednisolona 40 u80 mg, en el nivel afectado) puede ser beneficiosa. Las alternativas quirúrgicas se consideran en aquellos pacientes con dolor incapacitante que no responde al manejo médico. La neurolisis de los nervios afectados alivia este componente del dolor; sin embargo, el paciente referirá lo que se denomina anestesia dolorosa en el área, pero esta molestia suele ser mejor tolerada que la hiperestesia. La cirugía sobre el asta posterior (DREZ) o el implante de estimuladores en el núcleo ventro-postero-medial del tálamo son eficaces en un tercio de los pacientes. Las medidas descritas deben acompañarse de apoyo psicológico, que contribuye a disminuir la intensidad del dolor. Nuestro tratamiento |